El significado del nombre de La Habana despierta gran interés y ha sido objeto de especulaciones durante mucho tiempo, sin que hasta el momento se haya logrado una propuesta de etimología fundamentada. La hipótesis más aceptada sugiere que deriva del nombre del cacique local, Habaguanex.  Otra conjetura presume que es una variante de sabana, vocablo procedente de la lengua aruaco insular que hablaban los aborígenes de las Antillas Mayores.

Aunque parece altamente probable que exista una relación entre los nombres del cacique y la provincia, ese vínculo pudiera obedecer a motivos diferentes a los que sostiene la hipótesis mencionada. Si llamar a los cacicazgos por el nombre del cacique hubiera sido una práctica habitual de los aborígenes, con gran probabilidad los cronistas e historiadores lo hubieran recogido y conoceríamos varios ejemplos; sin embargo, no sabemos de casos comprobados de ese tipo en las Antillas Mayores y las ocasiones donde coinciden total o parcialmente los nombres de los caciques y sus cacicazgos pudieran obedecer a lo contrario: aquellos toman el nombre de éstos.

Por su parte, la hipótesis sobre la supuesta variante local de la voz sabana también es poco creíble, dado el simbolismo de los sonidos en las lenguas aruacas donde cada fonema tiene un significado intrínseco asociado y generalmente su cambio implica una transformación del significado del vocablo1.

En el presente trabajo presentamos una propuesta de etimología de Habana y de algunos otros vocablos asociados provenientes del aruaco insular. Para su realización, partimos de una panorámica histórica de las sociedades aborígenes en el territorio de La Habana hasta la conquista española, basada en el libro de Alexis Rives, Juan Pose y Alex Rives, De los cacicazgos a San Cristobal de La Habana. Crítica a la leyenda negra del exterminio indígena en Cuba, el cual recoge los resultados de trabajos arqueológicos desarrollados durante muchos años en las provincias occidentales de Cuba2.

El territorio de la antigua provincia de La Habana (comprendido dentro de las actuales Mayabeque, La Habana y Artemisa), fue ocupado hace alrededor de 3000 años por grupos de aborígenes protoagricultores. Alrededor del año 1300 de nuestra era, llegan desde el este las comunidades agroalfareras y alcanzan la zona del nordeste de La Habana en las localidades de Jibacoa y Jaruco, límite donde  cesan su avance al oeste.

Alrededor de 1450  se retoma el desplazamiento al oeste de los agroalfareros, quienes ocupan el territorio de costa a costa de la antigua provincia de La Habana. Este movimiento concluye hacia finales del siglo XV. Durante la interacción de protoagricultores y agroalfareros, se produce un fenómeno de superposición cultural y la asimilación progresiva de los primeros por los segundos, hasta constituir una estructura jerárquica, el cacicazgo encontrado por los españoles a su llegada.

Los resultados alcanzados por Rives et al demuestran que al este de La Habana existió por aproximadamente 150 años un límite o frontera entre las comunidades agroalfareras y las protoagricultoras (Figura 1). Nuestra investigación, por su parte, evidencia que esa prolongada situación dejo huellas en la toponimia de la zona, como por ejemplo, en el nombre aborigen de la localidad de Bainoa, en el municipio de Jaruco. Ese topónimo también nombra una provincia aborigen de la Española (Figura 2), lo cual facilita su análisis etimológico.

Figura 1

Sitios ceramistas del occidente de Cuba hasta 1996 y posible límite entre agroalfareros y protoagrícolas entre 1300 y 1450 aproximadamente

 Adaptado de Rives A., García, A. y Izquierdo G. 2011. Se incorporaron los elementos en color rojo11.

Figura 2

Nombres aborígenes de las provincias precolombinas de La Española, según las “Décadas del nuevo mundo” de Pedro Mártir de Anglería

Adaptado de Historia y evolución de la división territorial dominicana. http://elprofeyovanny.blogspot.com.

En la estructura del vocablo Bainoa, se distinguen los morfemas ba + in(a) +oa = bainoa. Los tres coinciden con cognados idénticos del lokono, lengua indoamericana de la misma familia y cercana al aruaco insular: ba tiene dos funciones: indica un movimiento físico o psicológico que se aleja del punto de referencia del que habla3, y también significa ‘otra vez’, ‘también’4. El morfema ina significa ‘final’, ‘parte trasera’5, y por último oa, es un sufijo reflexivo6. De tal forma, ba, ‘hacia allá’, ‘otra vez’ + ina, ‘final’, ‘extremo’ + oa, reflexivo = bainoa, ‘finaliza allá’, ‘otro extremo’, ‘extremo final’.

El vocablo Caicimú, nombre de la provincia aborigen más oriental de la Española (Figura 1), está compuesto por los morfemas cai + cimú = caicimú. El cronista de Indias, Pedro Mártir de Anglería, en sus Décadas del nuevo mundo, ya había observado: “El principio de la isla por el Oriente lo coge la provincia llamada Caicimú, así dicha porque en su lengua cimú significa ‘frente o principio’”7. El erudito cubano, José Juan Arrom, refiere: Cay-cimú, ‘frente de la isla’ [cay(o), ‘isla’]  y apunta que el nombre está relacionado con la trayectoría de los aborígenes en su movimiento migratorio, pues llegaron por ese lugar8.

Así pues, en la toponimia aborigen de la Española, el nombre de dos provincias se corresponden con el inicio y el final de la isla, o sea, sus extremos desde el punto de vista del movimiento migratorio. Pedro Mártir de Anglería escribe equivocadamente que los aborígenes consideraban como provincia final a la de Guacayarima: “…y la llaman Guaccayarima porque es la parte extrema de la isla: ellos dicen marima al ano: la llaman el c… de la isla”9.  En realidad, Guacayarima significa ‘lado del golfo’, ‘costado del golfo’ (guaca, ‘golfo’ + yarima, ‘lado’, ‘costado’), como demostramos en el trabajo Guacayarima: el nombre en su laberinto, publicado en La otra raíz10.

Ahora podemos ver que la localidad de Bainoa, en el noreste de La Habana, marcaba el límite del territorio ocupado por los agroalfareros en la dirección de su movimiento de este a oeste en la isla de Cuba (figura 2).

Pasemos seguidamente al análisis del nombre del cacique Habaguanex. En su estructura se distinguen los morfemas haba + guan(a) + –ex.  Conocemos el significado de los dos últimos morfemas por haberlos examinado en otros trabajos publicados en La otra raíz. Guana significa ‘tierra’, ‘lugar’12 y –ex es una variante del sufijo el que según el fraile Román Pané, quien vivió con los aborígenes y sabía algo de su lengua, significa ‘hijo’13.

Haba requiere un detallado examen. Está compuesto por los morfemas ha y ba. En el análisis de una muestra de 18 aruaquismos insulares y 15 vocablos del lokono con la raiz ha en su estructura, se encontró que en los referentes se repiten las características de: ‘colgar’, ‘picar’, ‘pinchar’, ‘clavar’ y ‘golpear’. Todas estas acciones comparten un rasgo común, son generadas por entes que poseen dos extremos, uno fijo (de partida) y otro libre (de llegada). También puede denotar movimiento o desplazamiento en una dirección determinada (ver tablas 1 y 2 en anexo).

Anteriormente examinamos el caso del morfema ba, el cual indica un movimiento físico o psicológico que se aleja del punto de referencia del que habla, y también significa ‘otra vez’, ‘también’.

Entonces haba denota la sucesión repetitiva de eventos en el espacio o el tiempo (ha, ‘desplazamiento en una dirección determinada’; ba, ‘también’, ‘otra vez’). En lokono, existe el cognado no idéntico abá, el cual, según John Peter Bennett, hablante nativo de esa lengua,  significa ‘algún’, ‘algunos’, ‘varios’, ‘un número o cantidad no especificada’ (some, an unespecified number or quantitiy)14. En aruaco insular haba posee ese mismo significado, como se demostrará seguidamente.

Veamos algunos topónimos provenientes del aruco insular donde haba significa  ‘algunos’, ‘varios’:  

Habacoa era el nombre aborigen de la isla de Andros, en las Bahamas, y también de una de las regiones de Guacayarima, la provincia aborigen de la Española. En la estructura del vocablo se distinguen los morfemas haba y coa. El último posee un cognado lokono (koa), el cual es clasificado por Marie France Patte como un “continuativo” (permansif)15 y K. A. Rybka lo define como un “adverbalizador continuativo” (continuative adverbializer) cuando es utilizado como sufijo16. El rasgo semántico ‘continuación’ está presente de una u otra forma en todos sus significados (‘todavía’, ‘aún’, ‘durar’, ‘permanecer’, entre otros). En un trabajo anterior, demostramos que en aruaco insular, a diferencia del lokono, coa denota también relaciones espaciales recíprocas y se puede traducir en algunas oportunidades como ‘permanecer junto a’, ‘enfrente’17.

Andros es en realidad un archipiélago formado por varias islas, de las cuales, las tres principales están separadas por ensenadas o estuarios que dividen la isla de este a oeste, formando un patrón repetitivo de islas, una frente a otra (Figura 3). Esta característica es la que motiva su nombre aborigen: habacoa, ‘varias, una frente a otra’, en referencia a las islas.

Figura 3

Isla de Habacoa (Andros) en las Bahamas

Tomado de Google maps. www.google.com/maps/

Según Pedro Mártir de Anglería, Habacoa era también una de las trece regiones de la provincia aborigen de Guacayarima, en la isla de la Española18. Si observamos la forma alargada y estrecha de esa provincia (Figura 2), nos percatamos que esas regiones, con gran probabilidad, debían haber estado una frente a otra, característica relacionada de alguna forma con el topónimo analizado. Asimismo, Mártir de Anglería refire que Jabaque, un islote de la parte norte de Guacayarima, era una de “muchas islas de pequeño ámbito, que piensan estuvieron juntas en otro tiempo” y agrega que “por algunas partes se puede vadear el mar entre aquellas islas” 19, lo cual sugiere que la multiplicidad y cercanía entre sí de las islas está relacionada con el nombre jabaque.  

El vocablo haba ~ jaba posee una segunda acepción en aruaco insular y lokono: el vocablo jaba es un conocido aruaquismo insular registrado por primera vez como haba por el cronista Gonazalo Fernández de Oviedo en 1526 20. Esteban Pichardo describe a la jaba como ‘especie de saco hecho y tejido de guano para guardar y trasportar cualquiera cosa’ y añade que se hacen de “tejido grosero y tiras anchas de guano, o fino, lisas del color natural, único o intercalado de negro, en fajas o a manera de mosaico”21. [el énfasis es nuestro].

Es precisamente el cambio alternativo y repetitivo de la disposición de las fibras de guano en el tejido de la jaba, formando un patrón o trama, la característica que motiva el nombre aborigen del utensilio (Figura 4).

Figura 4

Jaba de guano

Foto: Idalmis Benítez.

Este ejemplo demuestra que el morfema aruaco insular haba, significa también ‘patrón repetitivo’, ‘trama’.  Confirma esta conclusión la existencia de vocablos del lokono donde el morfema haba con ese significado se encuentra en su estructura. En esa lengua, haba es el nombre del mismo utensilio que designa el aruaquismo insular jaba22 y el vocablo aba significa también ‘hacer con las uñas tiras de material para elaborar cestas’, según indica John Peter Bennett (to strip, to make strips of basket material with de fingernail for use in basketry)23. Asimismo, a una especie de cucaracha grande que se encuentra en los bosques se le llama hababaro24. La estructura de este vocablo está compuesta por los morfemas haba + (a)baro = hababaro, donde abaro denota‘un’, ‘uno’ (de género femenino o no humano)25. De tal forma, hababaro significa literalmente ‘una de la trama’, ‘una de la espesura’, en probable alusión a que el insecto se esconde entre las ramas y hojas entrecruzadas de los árboles caídas en el suelo del bosque.   

En el caribe insular, lengua aruaca con influencia del caribe continental, hablada por los aborígenes de las Antillas Menores, al pez nombrado “Bonito” (Sarda, Sarda) se le llamaba hába, según recoge el misionero frances del siglo XVII, Raymond Breton, en su Dictionnaire caraïbe francais26. El bonito presenta en la piel líneas diagonales y verticales que frecuentemente forman una trama característica (Figura 5), la cual motiva su nombre en esa lengua.

Figura 5

Bonito (Sarda, Sarda)

Foto: Susane Heyer de Wikipedia. CCSA 2.5

En el habla popular cubana existe otra voz anticuada con el morfema haba en su estructura: habato ~ jabato. Pichardo lo recoge en las dos formas y, en la primera edición de su Diccionario provincial, señala que significa ‘persona tosca, rústica o incivil’. En las otras tres ediciones, sustituye el adjetivo “incivil” por el de “grosera”. Además, considera a este vocablo un derivado de la voz castellana haba, ‘planta herbacea de la familia de las papilionáceas’ y ‘su fruto y semilla comestibles’, y formula la hipótesis de que es una “referencia metafórica al bulto que sale en la boca de las bestias: de donde viene la frase familiar soltar la haba (jaba dice el vulgo), civilizarse, dejar las maneras groseras o rústicas” 27, 28, 29, 30.

Nosotros sostenemos otra opinión sobre la etimología de este vocablo: habato ~ Jabato es un cubanismo exclusivo y sólo se encuentra en algunos diccionarios dedicados al español hablado en Cuba. Esta circunstancia y las composición de su estructura, evidencian que se trata de una voz procedente del arauco insular. Se compone de los morfemas haba + -to = habato. El sufijo –to / –tu se utiliza en lokono (y también en aruaco insular) para formar adjetivos sustantivados y adjetivos atributivos, cuando se habla de una mujer o de uno o más seres no racionales o cosas31, o de hombres que no pertenecen a la tribu propia32. Veamos algunos ejemplos del lokono33, 34: 

  • ipirun, ‘ser grande’; ipirutu, ‘algo grande’ [‘el grande’].
  • wádin, ‘ser largo’; wáditu, ‘algo largo’, [‘el largo’].
  • ikihi, ‘fuego’; ikihi-tu kaspara, ‘espada ardiente’.
  • sa, ‘bueno’, ‘santo’; sa-tu ajia-hu, ‘santa palabra’, ‘el evangelio’.

Entre los vocablos procedentes del aruaco insular en cuya estructura se aprecia este sufijo, se encuentran: boniato (tipo de tubérculo comestible), ciguato (peces y crustaceos con enfermedad que afecta a las personas que los consumen), caimito (tipo de árbol y su fruto), areíto (ceremonia con canto y baile de los aborígenes), cauto (nombre de un río de la región oriental de Cuba).

Entonces, haba, ‘trama’, ‘espesura’ + -to, ‘sufijo que forma adjetivos sustantivados’ = habato, ‘el de la trama’, ‘el de la espesura’. Los protoagricultores vivían predominantemente en los bosques de manglares costeros, los cuales se distinguen por su espesura y la intrincada trama de raíces y ramas que dificultan el desplazamiento y facilitan ocultarse (Figura 6). Es muy probable que fuera una práctica habitual de los tímidos protoagricultores esconderse de los agroalfareros en su hábitat del manglar. Estas circunstancias pudieron haber motivado que habato también significara, ‘tímido’, ‘incivil’. Además, probablemente debido al menor desarrollo de los protoagrícolas, el vocablo adquirió asimismo los significados de ‘rústico’ y ‘tosco’.  

Figura 6

Bosque de manglar

Foto: Noel López Fernández / Naturaleza Secreta. Tomado de Cubahora.

En lokono existe el vocablo haburi ~ habori, ‘estar avergonzado’, ‘tímido’35, en cuya estructura apreciamos los morfemas hab(a) + uri ~ ori  = haburi. El segundo tiene dos significados, ‘serpiente’ y ‘oscuridad’36, por lo que el significado literal de haburi sería: ‘serpiente de la espesura’ o también ‘oscuridad de la espesura’. En ambos casos se relacionan con la imagen de alguien que trata de ocultar su presencia. Esto apoya el análisis anterior sobre la procedencia y significados de habato.

El vocablo habato ~ jabato , anticuado y ya no utilizado, legó sus significados en el español hablado en Cuba a la voz montuno, la cual durante el siglo XIX denotaba unicamente ‘campesino’, ‘persona que habita en el campo’, según registra Pichardo en las cuatro versiones de su Diccionario provincial y que actualmente indica también: ‘persona que se comporta de manera rústica y tosca’37 y ‘persona huraña que huye de la gente’38. Si tenemos en cuenta que montuno proviene de monte, ‘bosque o lugar poblado de árboles y arbustos silvestres’, los paralelismos con habato se hacen evidentes y exhaustivos. El vocablo guajiro, experimentó una evolución similar con la incorporación de los significados del vocablo en desuso habato ~ jabato.

Los resultados previos obtenidos nos permiten establecer el significado del nombre del cacique habanero: haba, ‘rústicidad’ ‘espesura’ + guana, ‘tierra’ + -ex, ‘hijo’, ‘de la estirpe’ = habaguanex,  ‘hijo de la tierra rústica, ‘hijo de la tierra montuna’.  

Así llegamos a la pregunta fundamental de este trabajo: ¿Qué significa Habana? La estructura del vocablo está compuesta por los morfemas haba + –na = habana. El segundo es un sufijo que posee un cognado idéntico lokono con el significado de ‘continuación’39, el cual se utiliza cuando un evento es esperado a partir del contexto general40. También denota ‘ubicación esperada’ en frases para indicar localización41. De tal forma, haba, ‘rústico’, ‘montuno’ + -na, ‘continuación’, ‘ubicación esperada’ = habana, ‘hacia lo rústico’, ‘hacia lo montuno’, o también, ‘continuación rústica’, ‘continuación montuna’.

Como se aprecia, existe una estrecha relación entre los nombres de Bainoa, ‘extremo final’ (de los agroalfareros) y Habana, ‘hacia lo rústico’, ‘hacia lo montuno’ (hacia los protoagrícolas). Las circunstancias tan especiales que motivaron el nombre Habana, explican también que este topónimo aborigen no se encuentre en ningún otro lugar de las Antillas Mayores.

Desde la perspectiva de los siglos transcurridos, resulta irónico que la tierra destinada a ser la capital de Cuba y su zona más desarrollada, fuera conocida en un período histórico como lugar de gente “rústica” o “montuna”. En todo caso, ambos pueblos, protoagrícolas y agroalfareros, al final se integraron en un solo cacicazgo, donde los primeros eran tratados sin diferencia, como atestigua Bartolomé de las Casas, testigo ocular de la conquista de Cuba por los españoles:

Gente simplicísima, bonísima, careciente de todos vicios, y beatísima, si solamente verdadero conocimiento de Dios tuviera. Esta era la natural y nativa de aquella isla [Cuba], y llamábanse en su lengua ciboneyes, la penúltima sílaba luenga; y los désta [La Española], por grado o por fuerza, se apoderaron de aquella isla y gente della y los tenían como sirvientes suyos, no como esclavos, porque nunca en todas estas Indias se halló que hiciesen diferencia, o muy poca, de los libres y aun de los hijos a los esclavos, cuanto al tratamiento…42

El calificativo de “sirvientes” que utiliza Las Casas, tomado de las relaciones feudales que existieron en España, no se ajusta totalmente a la naturaleza de las alianzas y relaciones de subordinación en un cacicazgo aborigen, en especial los de Cuba que no tenían el grado de centralización existente en la Española. Además, esas relaciones eran iguales para todos los grupos que integraban el cacicazgo, como el mismo cronista refiere. Otro error de Las Casas es considerar a los agroalfareros de Cuba como recientemente llegados de la Española. En realidad existe evidencia de su llegada desde el siglo IX de nuestra era, según la datación de sitios arqueológicos43.

Los resultados alcanzados en este trabajo son una prueba de la unidad de la historia de Cuba y muestran cómo sucesos que ocurrieron en un pasado remoto, y hasta el momento poco conocido, dejan huellas en el presente. La sociedad aborigen, destruída violentamente por la conquista europea, transmitió su herencia a un nuevo pueblo surgido del mestizaje biológico y cultural de aborígenes, españoles y africanos. La savia que fluye de cada una de las tres raíces alimenta el poderoso tronco común que sostiene la nacionalidad y la cultura, y desafía las tormentas de la época moderna.

Anexo

Tabla 1

Selección de aruaquismos insulares con el morfemaha en su estructura, sus referentes, fuentes yposible característica asociada

Fuentes: Pichardo, 1875 44 y Bachiller, 1883 45.

Tabla 2

Selección de vocablos del lokono con el morfema ha en su estructura, sus referentes, fuentes y posible característica asociada

Fuentes: Diccionario Moravo, 1883 46, Goeje, C.H. de, 1928 47 y Patte, M.F., 211 48.

Notas y referencias:

  1. Ese es el caso de la /s/ y la /h/. Según C. H. de Goeje, la primera se utiliza para indicar: “mostrar forma”, “tener su propia superficie,  una escama  o piel” (“showing form”, “having a surface of its own, a scale or cuticle”.), mientras la segunda se emplea con el fin de indicar “una afirmación gentil” y también “exhalar” (“gentle affirmation”; in some cases it means “to exhale”). Goeje. C. H. de. 1928. The Arawak Language of Guiana. Cambridge University Press.  Páginas 148, 152. www.cambridge.org/9781108007689
  2. Rives Pantoja, Alexis; Pose Quincosa, Juan; Rives Cecin, Alex. 2015. De los Cacicazgos a San Cristobal de La Habana: crítica a la leyenda negra del exterminio indígena en Cuba. Aspha Ediciones. Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
  3. Pet, Willem J. A. 2011. A Grammar Sketch and Lexicon of Arawak (Lokono Dian). SIL e-Books. Página 36.
  4. Goeje. C. H. de. 1928. Obra citada. Páginas 101-102.
  5. Goeje. C. H. de. 1928. Obra citada. Páginas 119.
  6. Pet, Willem J. A. 2011. Obra citada. Página 28.
  7. Mártir de Anglería, Pedro. 1892. “Décadas del nuevo mundo”. En Fuentes Históricas sobre Colón y América. Traducción y edición por Joaquín Torres Asencio. Página 170. https://archive.org.
  8. Arrom, Jose Juan. 2011. “Aportaciones lingüísticas al conocimiento de la cosmovisión taína”. En Jose Juan Arrom y la búsqueda de nuestras raíces. Fundación García Arévalo y Editorial Oriente. Santo Domingo. Santiago de Cuba. Página 95. Descargado de www.cubaarqueologica.org.
  9. Mártir de Anglería, Pedro. 1892. Obra citada. Página 170. https://archive.org.
  10. Celeiro Chaple, Mauricio. 2025. Guacayarima: el nombre en su laberinto. La otra raíz. www.laotraraiz.cu.
  11. Rives A., García, A. y Izquierdo G. 2011. “El fenómeno de El Niño –la oscilación del sur- y la Arqueología del occidente de Cuba”. En Cuba Arqueológica. Número monográfico del 3 de junio de 2011. www.cubarqueológica.org.
  12. Ver entrada: Misterios aruacos en el español hablado en Cuba: Guana. www.laotraraiz.cu.
  13. Pané, Ramón. 1990. Relación acerca de las antigüedades de los indios. Nueva versión con notas, mapas y apéndices por José Juan Arrom. Editorial de Ciencias Sociales, La Habana. Notas 52 y 125. Páginas 67, 79-80.
  14. Bennett, John Peter. 1989. An Arawak English Dictionary. With an English word-list. Walter Roth Museum of Anthropology. Georgetown. Página 1.
  15. Patte, Marie France. 2011. La langue arawak de Guyane, Présentation historique et dictionnaires arawak-français et français-arawak. IRD Éditions. Marseille. Página 128. https://horizon.documentation.ird.fr.
  16. Rybka, K. A. 2016. The linguistic encoding of landscape in Lokono. LOT. Utrecht. Páginas 89-90. https://www.researchgate.net.
  17. Celeiro Chaple, Mauricio. 2025. Aruaquismos insulares con el morfema “cagua” en su estructura. www.laotraraiz.cu.
  18. Mártir de Anglería, Pedro. 1892. “Décadas del nuevo mundo”. En Fuentes Históricas sobre Colón y América. Traducción y edición por Joaquín Torres Asencio. Página 171. . https://archive.org.
  19. Mártir de Anglería, Pedro. 1892. Obra citada. Página 331. https://archive.org.
  20. Corominas Joan y Pascual, José A. 1984. Diccionario crítico etimológico castellano e hispánico. Editorial Gredos. Madrid. Páginas 473.
  21. Pichardo, Esteban. 1875. Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas. Cuarta edición. Imprenta El Trabajo. La Habana. Página 202.
  22. Patte, Marie France. 2011. Obra citada. Página 86.
  23. Bennett, John Peter. 1989. Obra citada. Página 1.
  24. Patte, Marie France. 2011. Obra citada. Página 86.
  25. Patte, Marie France. 2011. Obra citada. Página 37.
  26. Breton, Raymond. 1999. Dictionnaire caraïbe-français. Ediciones KARTHALA. Página 36. http://www.karthala.com.
  27. Pichardo, Esteban. 1836. Obra citada. Página 141.
  28. ———————-. 1849. Diccionario provincial casi razonado de voces cubanas. Segunda edición. Imprenta de M. Soler. Habana. Páginas 122, 130.
  29. ———————-. 1862. Diccionario provincial casi razonado de vozes cubanas. Tercera edición. Imprenta de La Antilla. La Habana. Página 134-135, 144.
  30. ———————-. 1875. Diccionario provincial casi razonado de vozes y frases cubanas. Cuarta edición. Imprenta El Trabajo. La Habana. Páginas 188-189, 202.
  31. De Goeje, C. H. 1928. Obra citada. Páginas 43, 193.
  32. Rybka, K. A. 2016. Obra citada. Páginas 41-42.
  33. Hermanos Moravos. 1882. Arawakisch-Deutches Wörterbuch, Abschrift eines im Besitze der Herrnhuter Bruder-Unität bei Zittau sich befindlichen-Manuscriptes. En Grammaires et Vocabulaires Roucouyene, Arrouague, Piapoco et D’autre Langues de la Région des Guyanes, par MM. J. Crevaux, P. Sagot, L. Adam. Paris, Maisonneuve et Cie, Libraries-Editeurs. Copia digital descargada de: http://books.google.com: a) p. 175, b) p. 177.
  34. De Goeje, C. H. 1928. Obra citada. Páginas: c) p. 70, d) p. 70.
  35. Patte, Marie France. 2011. Obra citada. Página 86.
  36. De Goeje, C. H. 1928. Obra citada. Página 198.
  37. Tristá Pérez, María Antonia y Cárdenas Molina, Gisela. 2016. Diccionario ejemplificado del español de Cuba. Editorial del Ciencias Sociales. Instituto de Literatura y Lingüística. La Habana. Tomo II.
  38. Asociación de Academias de la Lengua Española. 2010. Diccionario de americanismos. www.asale.org.De Goeje, C. H. 1928. Obra citada. Páginas 118-119.
  39. De Goeje, C. H. 1928. Obra citada. Páginas: 118-119.
  40. Rybka, K. A. 2016. Obra citada. Página 63.
  41. Rybka, K. A. 2016. Obra citada. Página 98.
  42. Casas, Bartolomé de las. Historia de las Indias. Biblioteca Ayacucho. Venezuela. Tomo III. Páginas 82-83.
  43. Etayo Torres, Daniel. 2006. Taínos: mitos y realidades de un pueblo sin rostro. Editorial Asesor Pedagógico, S.A. de C.V. Páginas 35-36. www.cubaarqueologica.org.
  44. Pichardo, Esteban. 1875. Obra citada.
  45. Bachiller y Morales, 1883. Antonio. Cuba primitiva. La Habana.
  46. Hermanos Moravos. 1882. Obra citada.
  47. De Goeje, C. H. 1928. Obra citada.
  48. Patte, Marie France. 2011. Obra citada.

error: Content is protected !!